Una persona normal

Daniel Gaydou
DEVOCIONALES CORTOS DIARIOS BIBLICOS
https://www.youtube.com/user/daniel5459
Todos los derechos reservados-Publicado con permiso


Te apuesto a que vos no sos una persona normal. Ese es el punto hoy, eh?

Lo que nosotros llamamos “normal” que tiene que ver con “norma”, es decir como que hay una norma. Es un concepto que merece ser pensado. Así como decía “Les Luthiers” (®), uno que había hecho un profundo estudio había llegado a la conclusión de que el 50 por ciento de los matrimonios son hombres. La estadística y lo que entonces, llamamos “normal”, es un tema que gracias a Dios en este tiempo se está discutiendo eh? Se está discutiendo! Se está ampliando, digamos el problema y viene por otro lado. Pero yo arranqué con una declaración provocativa. “Vos no sos normal”, justamente para atraer la atención fuertemente sobre el hecho de que, qué quiere decir “normal”. Porque el punto es si yo pienso que yo soy “normal”, probablemente mire a otras personas que son diferentes a mí, como “anormales”, es decir que no tienen normas. Como decir, por ejemplo, “los cuchillos deberían ser de acero”; y me regalaron un cuchillo que es de cerámica. Y no puede ser, porque los cuchillos normales no son de cerámica. La cerámica es para para hacer platos y tazas, pero los cuchillos deben ser de acero, y entonces, ese cuchillo es anormal. Pero si tenéis un cuchillo de cerámica, probablemente tenga más filo que el cuchillo normal.

Igual permanece el concepto de que hay algo que es normal y algo que es como raro. Y de hecho, “raro” o “rarito” es una forma despectiva de referirse a las personas. Porque el punto no es si los cuchillos deben ser o no, de cerámica; sino cómo deben ser las personas, cómo deben ser las personas “normales”. Y el punto que quiero establecer es: “nadie es normal en el sentido estadístico”. Te lo demuestro rápidamente: suponete que estás en un universo pequeño de personas, una clase, por ejemplo. En la clase hay 30 alumnos y entonces, si vos hacés un estudio, relevás a ese universo, vas a llegar a la conclusión, por ejemplo, que la altura promedio de esa clase, es un metro con 59.2. Ahora, si vos tomas un metro y medís a los 30 alumnos, te aseguro que ninguno va a medir exactamente un metro punto 592. Te das cuenta a dónde voy?

Lo mismo el sexo. Es decir, si el 51.2 por ciento son mujeres. Y si vos te fijás, no puede haber en una clase de 30 el 51.2, porque si vos multiplicás el 51.2, te va a dar 15 ó 16. No estoy haciendo la cuenta ahora, pero te va a dar con fracción y no vas a encontrar ningún alumno que sea fracción de alumno o fracción de persona.

Muchas veces nosotros juzgamos a las personas que son diferentes a nosotros, como anormales, como raros, como extraños; por lo tanto, como “peligrosos”. Personas que les falta un ojo, personas que les falta un brazo, personas que son demasiado altas, o demasiado narigonas, o que tienen los ojos demasiado grandes, o que tienen el color de la piel rara. Y para no caer en el lugar, como te digo; ayer estaba viendo la foto de un chiquito de raza negra, un africanito que vio por primera vez a un hombre blanco, y tenía una cara, pobrecito! de como diciendo “-Qué es esto???”

Claro, para nosotros lo normal es ser blanco. Ahora, para los negros, lo normal es ser negro. Eso es lo normal.

Y ese problema lo tienen muchos grupos de gente. Hay en Israel, en Jerusalén, más específicamente; hay un barrio en Jerusalén que se llama Mea Shearim. Ese barrio Mea Shearim, es un barrio que está constituido totalmente por estos judíos ortodoxos, los que usan vestimentas raras, no tienen cortado el pelo de las patillas, vieron que les cuelga como unos rulos y usan unos sombreros que son muy raros? Muy raro ese sombrero, el más raro que haya en uso ahora mismo. Un sombrero que son cilíndricos, de piel de oso. Piel de oso de Rusia! Un sombrero de esos, cuesta más de cinco mil dólares! Bueno, en ese barrio hay carteles en la entrada del barrio que dicen: si no sos de esta comunidad, no sos bienvenido acá. Preferimos que no entres. Y entonces, los turistas todos quieren ir ahí a sacarse fotos, pues a esta gente no le gusta que les saquen fotos y entonces igual les sacan fotos! Se enojan, te prepotean, de repente si vos vas caminando y se nota por tu vestimenta que no sos un judío ortodoxo. De arriba de las casas te tiran un poco de agua o te tiran un bollo de papel o te gritan cosas que vos aún sin entender hebreo, te vas a dar cuenta que no sos bien recibido allí. Por qué? Simplemente, porque ellos consideran que vos no son normal y que eso es un peligro y que sos una molestia entrando en su barrio, y que por eso te quieren echar del barrio. Hasta donde la ley les permite. Cada dos por tres hay una redada y meten preso un montón de gente.

Vos sabés, que el apóstol Pedro era así? No, no, no el sombrero y todo eso, pero era de ese tipo de gente, que en la iglesia cristiana de Jerusalén había un montón, que consideraban que lo normal era ser judío y que, aah!!, vamos a tener que aguantar a algunos que sin ser judíos se convertían al judaísmo y entonces ahí los podemos aceptar. Pero, Pedro; el apóstol Pedro, que era bien cerrado con eso; y el apóstol Pablo era bien cerrado con eso y eran los dos apóstoles más grandes de Jesucristo; tuvieron un cambio. Tuvieron un cambio muy profundo para entender que ellos mismos no eran tan anormales como creían, y que no eran tan normales como creían. Porque hay un punto sobre eso, no? Ay! Y el tiempo lo veo correr!!! Pero hay un punto sobre eso que yo dije al principio. “Vos no sos normal” y entonces usé la palabra “normal” y uno acepta simultáneamente que uno no es normal y a la vez, que uno no es anormal. Y no se puede sostener dos cosas tan opuestas.

El apóstol Pedro fue invitado por un señor que se llamaba Cornelius, que era un centurión romano. Este hombre que era un militar romano; por lo tanto un hombre corrompido, un hombre pagano, un hombre impuro, un hombre odiado; porque dominante del pueblo judío; lo llamó a Pedro para que vaya. Porque Dios le dijo, llamá a este señor que vive en tal casa y decile que venga para hablar con ustedes. Y Pedro cuando tuvo esa transformación en su mente, tuvo una visión con el Señor, que lo mandó a ir ahí. Cuando Pedro llegó a la casa (Hechos 10:25):

Cuando Pedro entró en la casa, Cornelio cayó a sus pies y lo adoró. Pero Pedro lo levantó y le dijo: «¡Ponte de pie, yo soy un ser humano como tú!». Entonces conversaron y entraron en donde muchos otros estaban reunidos. Pedro les dijo: —Ustedes saben que va en contra de nuestras leyes que un hombre judío se relacione con gentiles o que entre en su casa. Pero Dios me ha mostrado que ya no debo pensar que alguien es impuro o inmundo. Por eso, sin oponerme, vine aquí tan pronto como me llamaron. Ahora díganme por qué enviaron por mí. Cornelio contestó: —Hace cuatro días, yo estaba orando en mi casa como a esta misma hora, las tres de la tarde. De repente, un hombre con ropa resplandeciente se paró delante de mí. Me dijo: “Cornelio, ¡tu oración ha sido escuchada, y Dios ha tomado en cuenta tus donativos para los pobres! Ahora, envía mensajeros a Jope y manda llamar a un hombre llamado Simón Pedro. Está hospedado en la casa de Simón, un curtidor que vive cerca de la orilla del mar”. Así que te mandé a llamar de inmediato, y te agradezco que hayas venido. Ahora, estamos todos aquí, delante de Dios, esperando escuchar el mensaje que el Señor te ha dado.

(Hechos 10:25-33 NTV)


Así es. Vos no sos una persona a quien Dios considera “raro” y que no sos normal. Es el promedio de la humanidad, que probablemente lo considere así, pero vos debés saber que el originario, de que los seres humanos somos todos iguales y valemos todos igualmente, es el Dios que te ama y que te considera “normal”.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Cuál era el «aguijón» en la carne de Pablo?

Conoces la historia detrás del símbolo del Pez?