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Mostrando las entradas de diciembre, 2012

Equilibrio "pecadológico"

Equilibrio “pecadológico” Por: Luis Caccia Guerra para www.devocionaldiario.com
E n la naturaleza, se da lo que se denomina “equilibrio bacteriológico”. Tiene que ver con la constante lucha entre los microorganismos que destruyen el cuerpo y aquellos que lo defienden de tales ataques. Mientras exista un equilibro, podemos afirmar que el cuerpo está “sano”. Esto de ninguna manera significa que está absolutamente libre de los microbios nocivos. Lo que en realidad quiere decir es que los microorganismos dañinos están presentes, pero de alguna manera permanecen controlados. Nuestro cuerpo corruptible, a pesar de hallarse inmerso en este mundo degradado fuera del Edén sigue siendo una máquina admirable, maravillosa. Cada minuto, cada segundo, dentro de él se libran intensas batallas entre las huestes del bien y las del mal. Entre los microorganismos invasores, tales como bacterias, virus, microbios; y los soldados que están para defenderlo de estos ataques, como los glóbulos blancos que se ha…

Cuando la vida me pase la factura

Cuando la Vida me pase la factura Por: Luis Caccia Guerra para www.devocionaldiario.com
E l lugar donde me ha tocado en gracia vivir es típico de montaña. Arido, seco, días con amplitudes térmicas significativas… como que la montaña está a unos pocos kilómetros de casa. Tan es así que una mirada hacia el oeste desde cualquier punto de la ciudad tiene como fondo la imponente e indescriptible belleza de la cordillera de Los Andes.
Al transitar el camino hacia Chile, cuyo punto más alto se encuentra en el Túnel Internacional “Cristo Redentor” a unos 3.750 metros sobre el nivel del mar, los cerros parecen estar ahí a tan sólo unos pasos delante nuestro. A medida que avanza el auto, parecen ir acompañando el movimiento y corriéndose hacia atrás. Es que son tan grandes, que parecen estar a unos pocos pasos, pero en realidad están a kilómetros de distancia. Pero el hecho más curioso y sorprendente es que al detenerse a un costado del camino y echar una mirada hacia atrás, podemos ver que la ci…

Escrito en la Biblia mas no en el corazón

Escrito en la Biblia, mas no en el corazón Por: Luis Caccia Guerra para www.devocionaldiario.com
C uando era maestro de la Escuela Dominical, era muy joven y estudiaba mucho. No sólo las lecciones que debía presentar a mis alumnos, sino que también estaba cursando el Instituto Bíblico y por si esto no fuera suficiente, estudiaba por mi propia cuenta muchos otros temas bíblicos. A veces mis pequeños alumnos hacían preguntas realmente de alto vuelo espiritual y me tenía que poner a investigar y estudiar muy en serio para ofrecerles una buena respuesta. Después de todo, ellos se lo merecían y yo para eso estaba: para servirles y enseñarles. Hoy me parece increíble que niños de entre diez y doce años hicieran preguntas tan interesantes. Fue un tiempo muy lindo. Disfruté mucho enseñarles y estudiar junto con ellos. Aprendí mucho de ellos y de sus padres. Todo eso me apasionaba, me incentivaba, me desafiaba a aprender y estudiar más y más. Y eso me gustaba. Creo que en esa época de mi vida, es…

Cadena de favores

Cadena de favores Por: Luis Caccia Guerra para www.devocionaldiario.com

H ace muchos años, en cierta época de nuestras vidas, nos hallábamos ante una encrucijada, sin saber a dónde ir, ni qué hacer. Distanciados de Dios por largo tiempo, todas las instancias para hallar la salida al problema parecían haberse agotado.
Un día se presentó un pariente con la “solución” a nuestros pesares. Nos proveyó los contactos necesarios, hablamos con varias personas… y al cabo de cierto tiempo –unos pocos meses– esa triste etapa de nuestras vidas había quedado definitivamente atrás y hoy emprendíamos un nuevo camino lleno de esperanzas, agradecidos y ya algo más cerca de Dios por el milagro recibido. Al menos así es como lo vimos nosotros.
Todo anduvo bien los primeros tiempos. Ambas familias, la de este pariente y la nuestra parecieron haberse fusionado en una nueva etapa. Comíamos juntos, nos visitábamos muy frecuentemente, nos ayudábamos mutuamente… Pero poco tiempo después descubrimos que nuestro “a…