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Mostrando las entradas de junio, 2014

Trabajo inútil

Por: Luis Caccia Guerra para www.devocionaldiario.com

Días atrás, haciendo “zapping” en TV antes de salir hacia el trabajo, tuve oportunidad de ver por unos breves minutos un interesante programa en dibujos animados. Las hormiguitas trabajaban arduamente durante toda la jornada trayendo provisiones para el hormiguero. Sin embargo, una de ellas, entre las miles que había, se destacaba por sobre todas las otras. Era por el tremendo esfuerzo que ponía en traer con gran dificultad, por cierto, grandes cosas a la entrada del hormiguero… pero cosas completamente inútiles. Con mucho esfuerzo vino primero con un peine, y después de traer varias cosas que no sólo no entran en el hormiguero, sino que a las hormigas no les sirven para nada, apareció finalmente con unas gafas de sol.
Una y otra vez la hormiga capataz la rechazaba y el ciclo se repetía una vez más. Buscar algo, transportarlo con gran esfuerzo, hacer la larga fila de hormiguitas esperando para depositar su carga en el sitio de al…

Con las alas del Espíritu

Por: Luis Caccia Guerra para www.devocionaldiario.com

Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni se sentó en silla de burladores; antes en la ley del SEÑOR es su voluntad, y en su ley pensará de día y de noche. Y será como el árbol plantado junto a arroyos de aguas, que da su fruto en su tiempo; y su hoja no cae, y todo lo que hace, prosperará. (Salmos 1:1-3 RV2000)
Unas cuantas veces he tenido la oportunidad de leer estas sabias palabras escritas en el primer Salmo de la Biblia. Sin embargo, una y otra vez la misma reflexión vuelve a mi mente, invade la quietud de mi corazón: ¿qué pasa con mi vida? No siempre parece ser así. Hay quienes presentan la vida cristiana como nada más que bendiciones, prosperidad y victoria tras victoria. No parece haber lugar para el dolor, el fracaso, la tristeza, la soledad, aun cuando la realidad muestra a las claras que hay cristianos que lo sufren.
No tengo empacho en declarar pública y abiertament…

Aprender a quererme

Por: Luis Caccia Guerra para www.devocionaldiario.com

Hace un tiempo atrás, alguien me dio a conocer una revelación que tenía mucho que ver con mis años de juventud, mis amigos de entonces, que hoy siguen siendo los mismos, mi noviazgo con quien actualmente es mi amada esposa y mi propia personalidad de aquellos años. No valen la pena los detalles. Lo que sí me resulta oportuno poner de relieve es que esa noche podía haber afuera un cielo bellamente estrellado, pero para mí resultó ser una noche cerrada en tinieblas y oscuridad. De más está decir que mi estado anímico no era el mejor, precisamente. Luego de esto fue aún peor al sumarle la opresiva decepción que experimenté al conocer lo que se me revelaba acerca de la supuesta actitud de quienes consideraba no mis amigos, sino ¡mis hermanos!.
Al conocer esa terrible versión, por un momento me aturdí y ciego de ira, profundamente decepcionado y ya no con “raíces de amargura” (Hebreos 12:15) sino con un bosque entero de dolorosa amargu…

La justicia de Jonás

Por: Luis Caccia Guerra para www.devocionaldiario.com

Me fascina la historia de Jonás, ese Jonás que es tragado por un gran pez que Dios tenía preparado nada más ni nada menos que para él. Difícilmente haya existido antes una criatura como esa, y después de ese evento -único en la historia- haya habido otra igual (Jonás 1:17).
Más allá de símbolos, figuras, tipos, representaciones, inclusive interpretaciones; veo en el Jonás anterior al pez, a un hombre con un fuerte sentido de la justicia. Justicia, en los términos humanos, claro está. Muchas veces la “justicia” del hombre difícilmente concilie con la justicia de Dios. El hombre por naturaleza es rápido para pedir perdón y clemencia por la multitud de sus rebeliones cuando sus transgresiones lo dejan en un callejón sin salida, pero es mucho más veloz, solícito y eficiente a la hora de aplicar la ley contra su prójimo; acusar, juzgar, condenar y ejecutar mano dura por las faltas de su semejante (Mateo 18:23-34).
Hay quienes hablan d…