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Mostrando las entradas de mayo, 2016

Construyo un futuro aunque a veces me cuesta creer

Construyo un futuro aunque a veces me cuesta creer Por: Luis Caccia Guerra para www.devocionaldiario.com
Había tres hombres picando piedras. Entonces viene el pastor y pregunta a uno de ellos:
-¿Qué es lo que haces?
-Pastor ¡Qué pregunta! ¿Es que acaso no ve lo que estoy haciendo? Responde el hombre con gesto de fastidio. -Pues, ¡picando piedras! agrega.
Entonces, el pastor se acerca al segundo de los picapedreros y le hace la misma pregunta:
-Y tú, ¿Qué es lo que haces?
Entonces el segundo hombre responde:
-¡Preparo las piedras para los cimientos de una pared!
Y finalmente el pastor se dirige al tercer pica-piedras y formula exactamente la misma pregunta:
-Y tú, ¿Qué estás haciendo?
-Ah! Pastor… ¡Trabajo en la construcción del templo! Responde con marcado entusiasmo.
Tres hombres haciendo exactamente lo mismo. Tres visiones totalmente distintas.
Hace unos días tuve una interesante propuesta de trabajo en el ámbito eclesiástico. Involucra lo que tengo, lo que sé hacer, a mí mismo y todo lo que…

Una mano que no me soltará

Una mano que no me soltará Por: Luis Caccia Guerra para www.devocionaldiario.com
Hace un par de semanas tuve oportunidad de escuchar un mensaje vibrante. Uno de esos sermones que sin aplausos y sin estridencias, sin gritos ni susurros; dijo lo que tenía que decir y cómo tenía que decirlo. La Palabra y el Espíritu de Dios se ocuparon del resto. Se movilizaron corazones esa mañana y se tomaron decisiones de fe. Uno de los que tomó decisiones de fe, es quien esto escribe.
En medio de ese mensaje, estuvo esta anécdota:
La mamá y su pequeña hijita a punto de cruzar una gran avenida. Entonces, mamá dice:
-Hija, tomate de mi mano, que vamos a cruzar.
-¡No, mamita! ¡Agarrate vos de mi mano! Respondió la niña.
Un gran signo de pregunta se hizo en la cabeza de la mujer. ¿Desde cuándo su pequeño angelito estaba en condiciones de enseñarle a su mamá a cruzar una gran avenida?
Como si supiera lo que mamá pensaba, la chiquitita añadió:
-Si yo te tomo de la mano, me voy a soltar. Si vos me agarrás a mí ¡segu…

El monito

El “monito” Por: Luis Caccia Guerra para http://www.devocionaldiario.com
Nadie recuerda con certeza de dónde vino ni mucho menos el momento exacto en que el “monito” comenzó a ser parte de la vida de nuestra hija, y por lo tanto de nuestra familia. El “monito” es nada más ni nada menos que un pequeño peluche que tampoco se sabe a ciencia cierta qué clase de bicho es. Puede ser un leoncito, un osito, un ratoncito… ni ella lo sabe. Por cierto: tampoco es justamente el más bonito de los más de cincuenta peluches que hoy, a pesar de sus 17 años de edad, aún conserva desde su niñez.
Lo que sí sabemos con certeza, es que el “monito” apareció un día en casa entre sus cosas, después de un prolongado período de internación hospitalaria durante los primeros años de su vida. Fue un período de intenso dolor, incertidumbre, oscuridad y sufrimiento. Tal vez alguna voluntaria, doctor, enfermera o compañerito de habitación, se lo dio en uno de esos momentos más tristes y dolorosos de su vida. Tal ve…

Hay bendiciones que son dolorosas

Por: Luis Caccia Guerra para www.devocionaldiario.com
Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vue…