Confiando en Dios cuando no hay cierre
Patricia Namnún Coalición por el Evangelio https://www.coalicionporelevangelio.org/ Todos los derechos reservados-Publicado con permiso Una de las mejores sensaciones que experimentamos es completar tareas y avanzar en lo pendiente. Pero cuando algo queda sin terminar, fácilmente aparece la frustración y una sensación de estancamiento . Cuánto más cuando aquello que no podemos «marcar como terminado» no son tareas, sino relaciones en conflicto, anhelos sin cumplir o heridas de otros sin muestras de arrepentimiento. Hay situaciones reales y pesadas en la vida que a veces quedan sin un cierre y esto nos puede llevar a sentir que estamos estancados, que nuestra vida se ha detenido y que no habrá nada más hasta que «cerremos el capítulo». En esos momentos, puede hacérsenos difícil confiar en Dios y ver Su buen propósito en medio de las circunstancias. Se nos hace difícil avanzar y darnos cuenta de que la vida puede continuar, y que las heridas pueden convertirse en cicatrices. Un personaje...