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Mostrando las entradas de octubre, 2015

Lides de la fe

Por Luis Caccia Guerra para www.devocionaldiario.com
Días atrás caminaba en dirección a “mi santuario” cuando ví una chica haciendo señas a un taxi. El conductor la vio y paró, pero se detuvo del lado del carril de enfrente. No podía cambiarse sin cometer una imprudencia o causar un incidente, dado el denso tránsito que hay en esa zona y a una hora pico.
La chica sin prestar mínima atención, lo dejó pasar, no miró hacia enfrente ni hacia delante. Inmersa en sí misma, desconectada del exterior, abstraída en su propio mundito, no pudo ver al taxi detenerse ni al conductor esperándola. En cambio, bajó la mano y siguió caminando en su propia dirección buscando otro taxi, que a esa hora, por cierto, son muy escasos.
Entonces pensé: “cuántos taxis me habrá enviado Dios para sacarme del pantano, para llevarme a destino y no tuve la visión para verlos detenerse y esperarme a tan sólo unos pocos metros de mí, por mi falta de visión, miopía espiritual, falta de atención sumido en mis propios pe…

Las lágrimas de Pedro

Las lágrimas de Pedro Por Luis Caccia Guerra para www.devocionaldiario.com
Jesús le dijo: De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces. (Mateo 26:34 RV60)
Entonces Pedro se acordó de las palabras de Jesús, que le había dicho: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente. (Mateo 26:75 RV60)
Amargas lágrimas brotaron de los ojos de aquél rudo y viejo pescador, que tan sólo unas pocas horas antes había jurado ir con Jesús hasta la muerte. “Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré” (Mateo 26:33), “Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré” (Mateo 26:35); había proclamado con vehemencia ante Jesús.
Sin embargo, el auxilio no tardó mucho en llegar. Un mensaje para los discípulos, pero especialmente dirigido a Pedro: “decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis” (Marcos 16:7). Evidentemente Jesús se negó a dejarlo a Pedro tirado, re…

Junto al estanque

Junto al estanque Por: Luis Caccia Guerra para www.devocionaldiario.com
Después de estas cosas había una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén. Y hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos. En éstos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua. Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese. Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano? Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo. Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda. Y al instante aquel homb…

En el amor no hay temor

Por: Luis Caccia Guerra para www.devocionaldiario.com
A poco de mi conversión, el pastor me invitó a leer una porción de las Escrituras desde el púlpito, delante de la congregación. ¡Qué emoción! En realidad, ya conocía, ya había tenido la oportunidad de experimentar esa sensación de estar delante de mucha gente leyendo algo. Durante mis años en la escuela elemental y luego en alguna celebración en la escuela secundaria (preparatoria). Pero en la Iglesia, era la primera vez y eso le daba un toque muy especial al evento. ¡Si hoy viniera el pastor a ofrecerme una oportunidad como esa -cosa que dudo que haga- seguro le diría que no! Recuerdo que aquella vez, vencido ese pequeño temor y nerviosismo del principio, leí mi porción bíblica con claridad y sin problemas. Pero algo raro que no podía discernir estaba sucediendo. Era más que una lectura. En otras iglesias tuve la oportunidad, inclusive, de dar el sermón del domingo a la noche muchas veces. Pero nunca fue lo mismo. Aquella vez, cua…

No con mi propia luz, mas con la luz de Cristo

Por: Luis Caccia Guerra para www.devocionaldiario.com
Pedro, apóstol de Jesucristo, a los expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas. (1 Pedro 1:1-2 RV60)
Me emociona el vibrante saludo con que Pedro comienza su primera carta a los “expatriados de la dispersión…” (1ra. Pedro 1:1)
Entre su fracaso inicial y la redacción de su carta, Pedro fue usado por Dios como catalítico en la formación de la iglesia primitiva. Pero una vez que fue quebrantado y humillado, su liderazgo fue completamente diferente de lo que hubiera sido sin su fracaso.” En las acertadas palabras de Charles R. Swindoll. (El poder de la esperanza. Charles R. Swindoll. Betania. USA. 1996)
El sol brilla, las estrellas también lo hacen. Tienen luz propia. Sin embargo durante algunas noches del mes, la Luna nos ofrece un…

Mi Jehová de los Ejércitos

Por: Jésica Andrea para www.mensajesdeanimo.com  Varias son las noches en las que me he quedado hasta altas horas de la madrugada pensando y repasando mi vida en estos jóvenes años que tengo. He pensado en cuantas son las “batallas” que he ganado y he perdido y no tengo muchos fracasos en mi adolescencia y niñez. He tenido más éxitos que fracasos y de los fracasos he aprendido mucho más. El Señor me ha enseñado a lo largo de todo este tiempo a, valorar, entender, aprender, a amar en estas batallas perdidas. Hay fracasos que en su momento lo fueron, pero después ya no, los cuales he llorado varias veces, con esfuerzo y de tanto remarla y pelearla se convirtieron en éxitos. Algunos fracasos se miden por el tamaño de su dificultad, a mí en lo personal tanto en la primaria como en la secundaria me batí a duelo con una materia que nunca pude aprobarla sin llevármela “Matemáticas” Nunca fui buena para los números ni lo soy, pero con el paso del tiempo empecé a ver mis “dones” por llamarlos de …