NO DEBAN A NADIE NADA
Daniel Gaydou
DEVOCIONALES CORTOS DIARIOS BIBLICOS
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Romanos 13:8
Unos chiquitos estaban discutiendo, me estaban peleando así viste que juegan los chicos a ver quién es el más grande, o algo. Estaban contando grandezas, y uno dijo: “-Vieja es mi abuela, dice, que cuando Dios dijo “sea la luz”, mi abuela ya debía dos boletas”.
Hoy voy a hablar de las deudas. No de las deudas de la luz (energía eléctrica-NdE), sino de todas las deudas, incluyendo las boletas de la luz.
La deuda que yo tengo es con todas las señales de cariño que mandaron a mi esposa y a mí, por causa de que ayer se cumplió el Tip número 500. Que era cuando empezó, una cosa para por unos días, algo sencillito por unos días mientras no nos pudiéramos reunir en la iglesia, para tener aunque sea un pequeño devocional. Un “tip”, un “clic”, un “chip”; tenía que ser una palabra cortita y yo elegí “tip”. Que quiere decir eso, algo así, una pizquita, una miguita. Que todos los días tenemos una miguita. Mirá, hubiera sido también un lindo título ese. “Miguitas diarias” y otros nombres. Pero tanto cariño devuelto, tanto, pero lo que se dice tanto de tanto, que no encuentro la forma de devolver en gratitud a todos los que apoyan este proyecto que es un proyecto de ustedes, finalmente. Porque yo no invité gente a decir: “¿Me harías es el favor de compartirlo con tus amigos?”. Automáticamente la gente lo empezó a compartir. Y ahora me mandan a decir a través de los “compartidores”, “decirle al pastor ese, que ¡muchas gracias!” Gente que nunca he conocido y que espero, francamente espero encontrar algún día, ¿te imaginás cuándo, no? Y que me diga: ¡Ah! ¡Usted es el de los Tips! ¡Yo sólo escuchaba!” Y me encantaría, me encantaría encontrar a alguien que diga, como ya alguien me dijo, “¡Yo hice la oración que usted dijo, de entregarle mi vida a Jesús! Eso sería, no la frutilla del postre. ¡Es frutillas con crema de postre! Eso sería “summum bonus” de todo esto.
Hoy quisiera decir esto, de la gratitud, de que te estoy agradecido, realmente agradecido, porque también me has dado un sentido a mi vida. Un sentido renovado. Yo ya estoy jubilado, y ya no soy pastor. Que la gente me dice “pastor” por arrastre de tantos años de ser pastor, pero la verdad es que en nuestra iglesia tenemos un pastor que se llama Jacinto. Te pido que ores por él. Porque tiene la tarea pesada de tener unos miembros, mirá, o sea, a Mónica y a mí. Así que el pobre hombre tiene esa tarea extra. De ser el nuevo pastor de nuestra iglesia y de tenerme a mí de miembro. No sé si es fácil eso. Pero él es un buen pastor y conoce la Biblia y conoce este texto también. Y entonces yo sé que él sin que nadie le diga nada va a tratar de cumplirlo. Dice: “ no deban nada a nadie” y él va a tratar de no deberle nada a nadie. Y efectivamente, ese texto que está en Romanos 13:8 es el texto que elegí para hoy, para leerlo, para decir:
Hoy voy a hablar de las deudas. No de las deudas de la luz (energía eléctrica-NdE), sino de todas las deudas, incluyendo las boletas de la luz.
La deuda que yo tengo es con todas las señales de cariño que mandaron a mi esposa y a mí, por causa de que ayer se cumplió el Tip número 500. Que era cuando empezó, una cosa para por unos días, algo sencillito por unos días mientras no nos pudiéramos reunir en la iglesia, para tener aunque sea un pequeño devocional. Un “tip”, un “clic”, un “chip”; tenía que ser una palabra cortita y yo elegí “tip”. Que quiere decir eso, algo así, una pizquita, una miguita. Que todos los días tenemos una miguita. Mirá, hubiera sido también un lindo título ese. “Miguitas diarias” y otros nombres. Pero tanto cariño devuelto, tanto, pero lo que se dice tanto de tanto, que no encuentro la forma de devolver en gratitud a todos los que apoyan este proyecto que es un proyecto de ustedes, finalmente. Porque yo no invité gente a decir: “¿Me harías es el favor de compartirlo con tus amigos?”. Automáticamente la gente lo empezó a compartir. Y ahora me mandan a decir a través de los “compartidores”, “decirle al pastor ese, que ¡muchas gracias!” Gente que nunca he conocido y que espero, francamente espero encontrar algún día, ¿te imaginás cuándo, no? Y que me diga: ¡Ah! ¡Usted es el de los Tips! ¡Yo sólo escuchaba!” Y me encantaría, me encantaría encontrar a alguien que diga, como ya alguien me dijo, “¡Yo hice la oración que usted dijo, de entregarle mi vida a Jesús! Eso sería, no la frutilla del postre. ¡Es frutillas con crema de postre! Eso sería “summum bonus” de todo esto.
Hoy quisiera decir esto, de la gratitud, de que te estoy agradecido, realmente agradecido, porque también me has dado un sentido a mi vida. Un sentido renovado. Yo ya estoy jubilado, y ya no soy pastor. Que la gente me dice “pastor” por arrastre de tantos años de ser pastor, pero la verdad es que en nuestra iglesia tenemos un pastor que se llama Jacinto. Te pido que ores por él. Porque tiene la tarea pesada de tener unos miembros, mirá, o sea, a Mónica y a mí. Así que el pobre hombre tiene esa tarea extra. De ser el nuevo pastor de nuestra iglesia y de tenerme a mí de miembro. No sé si es fácil eso. Pero él es un buen pastor y conoce la Biblia y conoce este texto también. Y entonces yo sé que él sin que nadie le diga nada va a tratar de cumplirlo. Dice: “ no deban nada a nadie” y él va a tratar de no deberle nada a nadie. Y efectivamente, ese texto que está en Romanos 13:8 es el texto que elegí para hoy, para leerlo, para decir:
No deban nada a nadie, excepto el deber de amarse unos a otros. Si aman a su prójimo, cumplen con las exigencias de la ley de Dios.
(Romanos 13:8 NTV)
Hay personas de estas muy ordenadas, muy de corte ansioso ¿no?. La persona meticulosa, la persona “franelita”. Esa persona, su vida espiritual a veces está dominada por el cumplimiento. Entonces todo el tiempo está pensando: “Me voy a comer una picada. Pero el salame, será que puedo comer salame? ¿O en la Biblia dice algo, capaz que ni me di cuenta y dice que el salame no, porque es una mezcla de hierbas? Y voy a tomar vino, y pero dice que no hay que tomar demasiado. ¿Y cuánto será “demasiado”? ¿Un vaso, dos vasos? ¿No estaré quebrantando por una cuchara sopera el mandamiento? Y entonces está todo el tiempo pensando en el término de cumplir mandamientos. Jesús que no era así. Pero el apóstol Pablo, sí era así. Pero se convirtió y su mente se transformó. Y dejó de ser ese que estaba todo el tiempo fijándose, mirá acá dice tal cosa, acá dice tal otra.
Cuando estábamos en Mar del Plata, el pobre colega mío que era pastor en la Primera Iglesia Bautista en Mar de Plata, tenía un miembro de la iglesia que iba a la iglesia con la Biblia, el himnario y una copia del Reglamento de la Iglesia. Ellos tenían un Reglamento, tenían Estatuto y Reglamento. Entonces, terminaba el culto y casi todos los domingos, todo muy lindo, porque este era un hombre lleno de amor; era un hombre simpático, muy agradable. El pastor Roberto Souto -ese era su nombre completo-. “macanudo” (grande, extraordinario, de buena calidad-NdE), hombre fiel, creyente, bueno y todo, ¡y buen pastor!. Pero este hombre que lo tenía ahí, que se iba con el Reglamento, cada tanto decía: “-¿Y, pastor? ¿Qué le parece?” Y entonces, Roberto pensaba “ahí viene”. Entonces le decía: “-¿Vio? Fulano de tal cantó en el coro. Fíjese lo que dice acá: artículo tal «todas las personas para participar en actividades oficiales de la iglesia, deberán ser miembros en plena comunión de la iglesia» y cantó Fulano de tal en el Coro, y no es miembro todavía”. Entonces todos los domingos estaba así. Él creía en su mente, este hombre creo que se llamaba Martín; nunca supe el apellido pero era el Martín famoso, que era una espina en el zapato porque estaba todo el tiempo fijándose de que los demás cumplan hasta el último detallito del Reglamento de la iglesia. Y eso es una forma enfermiza de ver la fe. Entonces, si a una persona así, vos le decís “no le deba nada a nadie” esa persona enseguida va a pensar: “¡Huy! ¿A quién le estoy debiendo qué?” Entonces empiezo a pensar, “ya pagué la luz, el cable, el teléfono, la tarjeta; pagué alguna boleta que me quedó sin pagar…” Y entonces su vida está basada por el temor. El temor a quebrantar algo.
Y el apóstol Pablo, lleno del espíritu de Jesús a quien conoció en una forma tremenda, dice él, como cosa de él: “no deban nada a nadie, excepto el deber de amarse los unos a los otros”. Vos fijate cómo es este tema de la deuda que dice acá. La palabra que dice “deuda” acá, es la misma que usó Jesús en el Padre Nuestro. ¿Te acordás? “Y perdónanos nuestras deudas”. ¿Cuáles son “nuestras deudas”? Bueno, si hemos ofendido a alguien, pedirle perdón. Si debemos plata a alguien, darle la plata. ¿Qué es lo difícil de haberle pedido plata a alguien y devolvérsela, y decirle: “-Tomá, acá te doy lo que me prestaste y te agradezco”. Y hay un deber de gratitud también, al que me ha hecho un favor, al que me ha bendecido con sus cosas, aún prestándome plata o algo así. Eso es una bendición que me entra dentro de estas “obligaciones”. Obligaciones no obligatorias que están en la palabra de Dios respecto a los semejantes. De no deberle nada a nadie.
Al pastor se lo respeta ¿sí? Bien, entonces, respetémoslo, sin vueltas. A la Policía, se la respeta. Sï, no, pero yo… ¡No, no, no! En principio, la obedecés. Y así.
A Dios: ¿se lo respeta? Sí, lo que pasa es que yo creo en Dios pero no creo en la religión porque es… ¡No, no, no! Amás a Dios, obedecé a Dios. No le debas nada a Dios. ¿Que Dios te va a perdonar todo? Sí, ningún problema, porque a Dios no le importa qué le debés. Le importás vos. Le importo yo.
“Me importas tú, y tú, y tú, y solamente tú; y tú y tú!” Esa canción en bolero, la escribió alguien que ama a alguien.
Cuando estábamos en Mar del Plata, el pobre colega mío que era pastor en la Primera Iglesia Bautista en Mar de Plata, tenía un miembro de la iglesia que iba a la iglesia con la Biblia, el himnario y una copia del Reglamento de la Iglesia. Ellos tenían un Reglamento, tenían Estatuto y Reglamento. Entonces, terminaba el culto y casi todos los domingos, todo muy lindo, porque este era un hombre lleno de amor; era un hombre simpático, muy agradable. El pastor Roberto Souto -ese era su nombre completo-. “macanudo” (grande, extraordinario, de buena calidad-NdE), hombre fiel, creyente, bueno y todo, ¡y buen pastor!. Pero este hombre que lo tenía ahí, que se iba con el Reglamento, cada tanto decía: “-¿Y, pastor? ¿Qué le parece?” Y entonces, Roberto pensaba “ahí viene”. Entonces le decía: “-¿Vio? Fulano de tal cantó en el coro. Fíjese lo que dice acá: artículo tal «todas las personas para participar en actividades oficiales de la iglesia, deberán ser miembros en plena comunión de la iglesia» y cantó Fulano de tal en el Coro, y no es miembro todavía”. Entonces todos los domingos estaba así. Él creía en su mente, este hombre creo que se llamaba Martín; nunca supe el apellido pero era el Martín famoso, que era una espina en el zapato porque estaba todo el tiempo fijándose de que los demás cumplan hasta el último detallito del Reglamento de la iglesia. Y eso es una forma enfermiza de ver la fe. Entonces, si a una persona así, vos le decís “no le deba nada a nadie” esa persona enseguida va a pensar: “¡Huy! ¿A quién le estoy debiendo qué?” Entonces empiezo a pensar, “ya pagué la luz, el cable, el teléfono, la tarjeta; pagué alguna boleta que me quedó sin pagar…” Y entonces su vida está basada por el temor. El temor a quebrantar algo.
Y el apóstol Pablo, lleno del espíritu de Jesús a quien conoció en una forma tremenda, dice él, como cosa de él: “no deban nada a nadie, excepto el deber de amarse los unos a los otros”. Vos fijate cómo es este tema de la deuda que dice acá. La palabra que dice “deuda” acá, es la misma que usó Jesús en el Padre Nuestro. ¿Te acordás? “Y perdónanos nuestras deudas”. ¿Cuáles son “nuestras deudas”? Bueno, si hemos ofendido a alguien, pedirle perdón. Si debemos plata a alguien, darle la plata. ¿Qué es lo difícil de haberle pedido plata a alguien y devolvérsela, y decirle: “-Tomá, acá te doy lo que me prestaste y te agradezco”. Y hay un deber de gratitud también, al que me ha hecho un favor, al que me ha bendecido con sus cosas, aún prestándome plata o algo así. Eso es una bendición que me entra dentro de estas “obligaciones”. Obligaciones no obligatorias que están en la palabra de Dios respecto a los semejantes. De no deberle nada a nadie.
Al pastor se lo respeta ¿sí? Bien, entonces, respetémoslo, sin vueltas. A la Policía, se la respeta. Sï, no, pero yo… ¡No, no, no! En principio, la obedecés. Y así.
A Dios: ¿se lo respeta? Sí, lo que pasa es que yo creo en Dios pero no creo en la religión porque es… ¡No, no, no! Amás a Dios, obedecé a Dios. No le debas nada a Dios. ¿Que Dios te va a perdonar todo? Sí, ningún problema, porque a Dios no le importa qué le debés. Le importás vos. Le importo yo.
“Me importas tú, y tú, y tú, y solamente tú; y tú y tú!” Esa canción en bolero, la escribió alguien que ama a alguien.
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