CREYENTE "ALCANFOR"

William Brayanes:

Recuerdo que cuando niño solían agarrarme unos bostezos en forma continua y prolongada. Ante ello mi padre sacaba una botellita que contenía alcohol con alcanfor diluido, (aguardiente alcanforado) con el cual me daba flotaciones en frente, cara y cuello, pues según él, yo había pescado un “mal aire”.

Allí también aprovechó para explicarme que el alcanfor es una sustancia volátil, que expuesta a la intemperie se desvanece con facilidad. También me comentó que por tal razón, a toda persona que acostumbra a entusiasmarse fácilmente por algo, y que luego poco a poco se va  desmotivando, hasta abandonar lo que comenzó, se la denomina “alcanfor”.

Pienso hoy que esa misma actitud, llevada a la vida espiritual, nos daría entonces una especie de creyentes “alcanfores”, de aquellos que tienen temporadas de alta marea en su relación con el Señor; y, otras temporadas donde tal ímpetu decrece hasta el congelamiento.  Pretextos no les falta. El propio maligno se encarga de ayudar a conseguirlos.

La Biblia al referirse a los “alcanfores”, los ubica como: hombres de doble ánimo, inconstantes en sus caminos. (Santiago 1:8)

Querid@ amig@:

No permitamos que el virus del doble ánimo nos atrape. No caigamos en ese juego del péndulo espiritual: un día bien, otro día mal; una semana en el cielo, otra en el suelo; un domingo con ganas de viajar de misionero al África, otro domingo, sin deseos de  asistir –ni virtualmente- a la  iglesia.    

Pidamos a Dios: fortaleza, carácter y voluntad para mantenernos estables en todo tiempo. (WB)


Por lo tanto, mis queridos hermanos,

manténganse firmes e inconmovibles,

progresando siempre en la obra del Señor,

conscientes de que su trabajo en el Señor

no es en vano.

(1 Corintios 15:58)

 

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