CREYENTE "ALCANFOR"
Recuerdo que cuando niño solían agarrarme unos bostezos en forma continua y prolongada. Ante ello mi padre sacaba una botellita que contenía alcohol con alcanfor diluido, (aguardiente alcanforado) con el cual me daba flotaciones en frente, cara y cuello, pues según él, yo había pescado un “mal aire”.
Allí también aprovechó para explicarme que el alcanfor es una sustancia volátil, que expuesta a la intemperie se desvanece con facilidad. También me comentó que por tal razón, a toda persona que acostumbra a entusiasmarse fácilmente por algo, y que luego poco a poco se va desmotivando, hasta abandonar lo que comenzó, se la denomina “alcanfor”.
Pienso hoy que esa misma actitud, llevada a la vida espiritual, nos daría entonces una especie de creyentes “alcanfores”, de aquellos que tienen temporadas de alta marea en su relación con el Señor; y, otras temporadas donde tal ímpetu decrece hasta el congelamiento. Pretextos no les falta. El propio maligno se encarga de ayudar a conseguirlos.
La Biblia al referirse a los “alcanfores”, los ubica como: hombres de doble
ánimo, inconstantes en
sus caminos. (Santiago 1:8)
Querid@ amig@:
No permitamos que el virus del doble ánimo nos atrape. No caigamos en ese juego del péndulo espiritual: un día bien, otro día mal; una semana en el cielo, otra en el suelo; un domingo con ganas de viajar de misionero al África, otro domingo, sin deseos de asistir –ni virtualmente- a la iglesia.
Pidamos a Dios: fortaleza, carácter y voluntad para mantenernos estables en todo tiempo. (WB)
Por lo tanto, mis queridos hermanos,
manténganse firmes e inconmovibles,
progresando siempre en la obra del Señor,
conscientes de que su trabajo en el Señor
no es en vano.
(1 Corintios 15:58)

Comentarios
Publicar un comentario
Tu comentario nos interesa