Qué puede importar la camisa!
William Brayanes
Haz de Sabiduría
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Admin
Recuerdo que en cierta ocasión tuve que buscar algunos tips o consejos para limpiar una mancha de tinta que uno de mis hijos pequeños, amante del arte pictórico, esparció sin querer sobre mi camisa.
Como era de esperarse por parte mía, que en ese entonces aún no conocía del Señor, me dejé llevar por el coraje extremo, al punto de soltar contra el chico una retahíla de adjetivos groseros.
En forma inmediata me dediqué a buscar publicaciones con consejos caseros para sacar la famosa mancha de tinta. Como producto de tal investigación, encontré diversos tratamientos o fórmulas de diverso orden que iban desde: leche tibia, alcohol y quitaesmalte, hasta zumo de limón, sal y vinagre. Las opciones eran variadas.
Así es que opté por una de ellas, logrando dos cosas, una: que mi camisa vuelva a lucir tan pulcra como nueva, y dos: olvidar el mal rato.
Mas, mi satisfacción fue momentánea, pues la mirada de mi pequeño hijo -cargada de tristeza y resentimiento- me persiguió acusadoramente algunas horas, restándome la paz, el resto del día.
Querid@ vistante:
En la vida doméstica se producen manchas de todo tamaño y característica, que gracias a trucos caseros definitivamente se pueden eliminar, dando la apariencia de que nunca estuvieron allí. Pero hay otro tipo de manchas, con las que debemos tener mucho cuidado, ya que por más tratamientos que apliquemos no lograremos quitar del todo.
Estas manchas son los dolores y heridas provocadas por las ofensas, por las palabras hostiles y descomedidas, por las agresiones verbales y hasta físicas que en instantes de ira y coraje, lanzamos hacia el resto, especialmente hacia los seres que más decimos amar.
La camisa, la alfombra o el mueble, nunca serán tan importantes, como el corazón de quienes afectamos. (WB)

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