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LO ESENCIAL SE HACE VISIBLE A LOS OJOS-SINTESIS DE LA CONFERENCIA

Lo esencial se hace visible a los ojos
Síntesis de la Conferencia ofrecida  por Diego Pizzi
Aniversario - Abril/2017 IGLESIA CRISTIANA EVANGÉLICA “SIGUEME”
España 155 - Godoy Cruz - Mendoza - Argentina


Anhelamos que hoy el Señor pueda hablarnos. ¿Desean eso, Iglesia? ¿Sí? Bueno, cuando uno tiene deseos de que Dios te hable, ¡Dios habla!

Lo esencial se hace visible a los ojos. ¿Lo escuchaste? No es de “El Pincipito”. La de “El Principito” es parecida, pero no es. Le hicimos un pequeño cambio, pero esa es la idea: Lo esencial se hace visible a los ojos.

¿Qué es lo esencial? ¿Y qué significa que se haga visible a los ojos? ¿Qué significa que como iglesia en esencia estemos sanos y qué significa que sea visible?

Me gustaría venir y decirles: Lo visible tiene que ver con esto, con esto y con esto otro. Pero cuando Dios empieza a mirar la vida de la Iglesia y dice: Acá hay un tema de fondo. Acá hay temas que si no escarbamos, que si no tratamos el tema por medio del Espíritu Santo, más profundo, la verdad es que lo visible a los ojos no siempre es lo que parece. Que la Iglesia esté bien, no significa que la Iglesia esté bien. Y a nosotros como seres humanos, de alguna manera nos encanta lo que es visible a los ojos. Que sea vivible a los ojos lo que estamos haciendo. Y Dios dice: “Quiero trabajar más profundo, quiero trabajar en la esencia. Quiero meterme en el adentro, en el adentro del adentro; donde nadie te ve, donde no solamente lo que hacés en la intimidad, sino lo que pasa en tu corazón en la intimidad. Y no solamente en lo que pasa en tu corazón en la intimidad, sino también en los pensamientos que te son inconscientes en la intimidad”. Wow! Señor! Has decidido insistentemente trabajar en tu Iglesia! Tratar de invertir este orden de que lo visible sea más importante que lo esencial, produce religiosidad. Que fue la gran batalla y la gran crítica que el Señor tuvo con los líderes religiosos de esa época. “Sepulcros blanqueados”. Muy ejemplificador Nuestro Señor.

Consciente de que hoy estoy frente a una Iglesia que ama al Señor y que no quiere quedarse solamente con lo visible, queremos permitirle al Espíritu Santo que trabaje con nosotros, vamos a ir a lo ESENCIAL confiando en Dios quien trabaja en lo esencial.

Cuando veo la Palabra, veo que el apóstol Pablo hay cosas de las que no se preocupa y sin embargo, a mí sí me preocupan. Pero en cambio hay otras, en las que dice: “Iglesia, de esto sí ocupate”.

Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros,  haciendo memoria de vosotros en nuestras oraciones, acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro…
(1 Tesalonicenses 1:2-3 RV60)

Por esta causa también yo,  habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús,  y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros,  haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo,  el Padre de gloria,  os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento,  para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado,  y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,
(Efesios 1:15-18 RV60)

habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús,  y del amor que tenéis a todos los santos, a causa de la esperanza que os está guardada en los cielos,  de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio,
(Colosenses 1:4-5 RV60)

Estos son los TRES ELEMENTOS que Pablo está mirando en la Iglesia: la FE, la ESPERANZA y el AMOR. Y está diciendo: Iglesia, TENEMOS QUE VELAR POR LA FE , LA ESPERANZA Y EL AMOR.

En la Iglesia perseguida de Corea, la Iglesia dormida de Europa y la Iglesia en crecimiento de Latinoamérica, estos tres elementos son los que determinan si una iglesia de alguna manera, está saludable, en su ESENCIA está respondiendo a lo que Dios quiere.

Que hoy la Palabra del Señor nos desafíe a decir: Señor, queremos crecer en FE, en ESPERANZA y en AMOR.

Supongamos un cubo cuyos lados no son de la misma altura cada uno y lo quiero llenar de agua. ¿Hasta dónde voy a poder llenarlo de agua? Hasta el más bajo. Supongamos una cadena y esa cadena tiene un eslabón que es muy débil. ¿Hasta dónde va a resistir la cadena? Hasta ese eslabón. En un mismo sentido, gran parte de nuestro crecimiento como cristianos, como familias cristianas y como iglesia depende de un crecimiento equilibrado entre la FE , la ESPERANZA y el AMOR.

·         LA FE
¿Qué es la FE? Creer, confiar. La capacidad que tenemos de confiar, de alguna manera decir: “creo en esto”. El gran problema que hoy tenemos con la fe, con la confianza, es que la capacidad de creer está puesta en cualquier cosa, lo importante es tener fe. No importa el objeto de mi fe, sino mi experiencia subjetiva. Creé en vos mismo, creé que te va a ir bien, creé en las “buenas ondas”, creé en lo que sea, lo importante, es CREER, CONFIAR.

Nuestra fe tiene como objeto una verdad que no nos pertenece, nos ha sido revelada. DEPENDE DE ALGO QUE DIOS NOS HA REVELADO. La centralidad de la cruz de Cristo es lo que rige nuestro credo. Una vida que ha creído en la cruz de Cristo, de alguna manera se tiene que manifestar. Si te aferraste a ese madero, se tiene que notar.

Es,  pues,  la fe la certeza de lo que se espera,  la convicción de lo que no se ve.
(Hebreos 11:1 RV60)

Dos verdades sobre esta definición de fe:
La certeza de lo que se espera. La fe no tiene que ver con el pasado ni con el presente, sino con el futuro, con algo que Él me está anticipando. Yo tengo la convicción de que en un tiempo más adelante, Dios va a hacer algo.  Me encanta la certeza de que yo sé que Dios me va a respaldar, que Dios va a estar ahí. Tiene que ver con historias tuyas en las que el Señor te pidió que hicieras algo y si Dios no te respaldaba… ¿Te pasó? ¡Pedro, salí de la barca!

La convicción de lo que no se ve. La segunda idea de este precioso pasaje es que la fe no tiene que ver con lo que percibimos por vista, con todas las capacidades con las que humanamente interpretamos el mundo.

Así que la fe es por el oír,  y el oír,  por la palabra de Dios.
(Romanos 10:17 RV60)

Las emociones tienen un lugar limitado. Hay veces que la emoción es tan fuerte que nos aferramos a eso con una fe tremenda. El mensaje equivocado es pensar que tu fe es lo que hace que eso vaya a ocurrir, que la fuerza de tu capacidad de creer va a hacer que eso ocurra o no ocurra.

Cuando oramos, tenemos una tendencia a pensar que de alguna manera estamos convenciéndolo a Dios en nuestro planteo y nuestra insistencia. Mi oración debería ser: “Señor, aquí te traigo mi anhelo, mi necesidad, Señor, ¿qué vas a hacer respecto a esto, cuál es tu palabra, cuál es tu voluntad frente a esto, frente a esta situación frente  a este dolor?” Entonces, cuando Dios te muestra en su palabra, cuando te marca algo, cuando baja una directiva, cuando te podés aferrar a esa palabra, lo hacés frente a algo eterno, a algo que no cambia. Mientras que si seguimos insistiendo en un clamor que no puede guardar silencio para escuchar la palabra de Dios, nuestra fe sigue apoyada en nuestra subjetividad.

Y si siete veces al día pecare contra ti,  y siete veces al día volviere a ti,  diciendo:  Me arrepiento;  perdónale. Dijeron los apóstoles al Señor:  Auméntanos la fe. Entonces el Señor dijo:  Si tuvierais fe como un grano de mostaza,  podríais decir a este sicómoro:  Desarráigate,  y plántate en el mar;  y os obedecería.
(Lucas 17:4-6 RV60)

¿Quiénes podrían decirle? ¿Jesús? ¡No! ¡Ustedes mismos! La fe habilita para que yo diga. Muchas veces estamos esperando  que Dios haga, y la palabra de Dios nos habilita para HACER.

Señor, ensanchá nuestra tienda. ¿Y qué dice el Señor? “Ensancha tu tienda” (Isaías 54:2).
Señor, dame fuerzas. ¿Y qué dice? “Esfuérzate” (Josué 1:6).

Por supuesto que debemos ir en oración por todas estas cosas, ¡pero hay una postura en nuestra vida cristiana que es tan pasiva! Muchas veces nuestro OBEDECER tiene que ver con EMPODERARNOS del lugar que tenemos en Cristo. ¡MOVETE! Arriesgate en el Señor, pero no te arriesgues si no oís la Palabra del Señor porque te va a ir mal y después vas a culpar a Dios de eso. Santiago decía: “Muéstrame tu fe sin tus obras,  y yo te mostraré mi fe por mis obras” (Santiago 2:18). Creer en Dios indefectiblemente te lleva a obrar. Ministerios: antes planificar, júntense a escuchar a Dios. Matrimonios: ¿Tenemos temas? Andá a la presencia de Dios y Dios te va a confrontar con todo. Dios quiere darte un matrimonio de poder.

Dios conoce con qué estás batallando. Dios conoce la incredulidad de tu corazón. Dios conoce el temor de tu corazón. Dios conoce los fracasos que ya has tenido y que te tienen frenado. ¿Te imaginás que hoy te animaras a creerle de nuevo a Dios? ¿Y que te despojaras de todo eso que condiciona tu fe y le dijeras Señor vos sabés que mi fe no llega a ser como ese grano de mostaza y que me uno al pedido de oración de los discípulos “aumenta mi fe”?  Pero no quiero ejercer mi cristianismo desde mis subjetividades, desde mis relatividades. Quiero que tu palabra y la obra del Espíritu Santo respalden lo que yo soy.

·         LA ESPERANZA
La libertad que tenemos para proclamar el nombre de Jesús, es un privilegio. ¿Qué hacemos con estos privilegios? La iglesia tal como la conocemos, muy pronto va a ser transformada. El contexto en el que se va a tener que mover, transformado radicalmente. La palabra de Dios es determinante. La pregunta es: ¿Qué hacemos vos y yo?

La esperanza no toma sentido hasta que la necesitás. No tiene trascendencia hasta que no estás desesperado. Las situaciones extremas donde son torturados nuestros intereses, donde son puestos a fuego nuestros seres queridos, nuestros proyectos, nuestro futuro,  manifiesta si nuestra esperanza es o no es.

Estadísticamente las etapas cuando más ha crecido la Iglesia es cuando ha sido perseguida. Tenemos un problema con nuestra esperanza: es que está cada vez más arraigada a los resultados inmediatos. Vivimos en una cultura donde se premia lo inmediato. Pasala bien ahora, porque no sabemos qué va a pasar más adelante, ni mucho menos qué va a pasar después de la muerte.  Sentite bien hoy. La iglesia está siendo seducida a olvidar este que ha sido uno de los principios fundamentales de la Iglesia Cristiana Evangélica.

¿Cuál es el objeto de nuestra esperanza?

En verdad,  Dios ha manifestado a toda la humanidad su gracia,  la cual trae salvación y nos enseña a rechazar la impiedad y las pasiones mundanas.  Así podremos vivir en este mundo con justicia,  piedad y dominio propio, mientras aguardamos la bendita esperanza,  es decir,  la gloriosa venida de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.
(Tito 2:11-13 NVI)

No hay otra esperanza para el cristianismo más grande que ésta. La esperanza de la instauración definitiva del reino de Dios es una esperanza que está por encima de cualquier otra esperanza.

¿Qué te produce esta promesa? Todos conocemos cuál debería ser la respuesta correcta. Pero… ¿No termina siendo alguna especie de consuelo para algo que nos aterra y que es la muerte? ¡Qué distinto es que todos los aspectos de mi vida se pongan en perspectiva a la Segunda Venida del Señor! Que esto que es ESENCIAL se vea, se note.

¿En qué debiera manifestarse nuestra esperanza?

En relación con nuestra identidad:

Porque sabemos que toda la creación gime a una,  y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella,  sino que también nosotros mismos,  que tenemos las primicias del Espíritu,  nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos,  esperando la adopción,  la redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza fuimos salvos;  pero la esperanza que se ve,  no es esperanza;  porque lo que alguno ve,  ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos,  con paciencia lo aguardamos.
(Romanos 8:22-25 RV60)
En el transitar este mundo en el fondo hay una angustia, un gemido de saber que no estoy en casa, que no soy de acá. Cuando me pongo a pensar en la identidad que tengo en Cristo frente a estas verdades, me doy cuenta de que soy eterno. Cuando pongo en perspectiva con la Eternidad mis ocupaciones y preocupaciones presentes, me doy cuenta de que no son importantes. ¿Lo creés? Y si lo creés, esa esperanza ¿afecta tus decisiones? ¿Afecta tu realidad? ¿Afecta el modo en el que manejás tu economía, tus tiempos, tu sexualidad; tus ocios, tus tiempos libres? ¿Afecta el modo cuando entrás en internet, cuando escuchás música? De alguna manera, esto de que sos eterno y que algún día va a hacerse realidad, ¿tiene cabida en tu presente? ¿Tiene cabida en tu identidad? Hacé tesoros en el cielo (Mateo 6:19 y 20). Estas iglesias que están siendo perseguidas hoy, donde entran en un culto con una ametralladora, estos cristianos han entendido quienes son en Cristo.

¿Cómo la Segunda Venida del Señor Jesús, cómo tu esperanza de que Él vuelve, de alguna manera debiera tener algo que ver con el presente hoy?

Al enfrentar sufrimientos:

Y no sólo esto,  sino que también nos gloriamos en las tribulaciones,  sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia,  prueba;  y la prueba,  esperanza; y la esperanza no avergüenza;  porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.
(Romanos 5:3-5 RV60)

Si acaso hay algo que nuestra sociedad demanda hoy, es pasarla bien a costa de lo que sea. Y Pablo con un “santo revire” dice: “nos gloriamos en nuestras tribulaciones”. No podemos separar el Evangelio real, esencial, del dolor. El Evangelio bíblico, la verdad bíblica parte de una cruz y la cruz era un método de tortura del imperio romano. No podemos separar el dolor, de lo que Dios está haciendo en nosotros. Infinidad de veces, Dios va a utilizar la tribulación, pérdida, para moldear tu carácter conforme el carácter de Cristo. El profeta describió a Cristo como “varón de dolores” (Isaías 53:3). Dios va a utilizar la tribulación cuando estamos afanados por lo terrenal, el aquí y ahora. ¡Cuántas veces el dolor, la pérdida, nos van a poner otra vez en perspectiva de lo Eterno! Si hoy estás en tribulación, no te apresures a cortar el dolor, sino apresurate porque Dios obre. Si ponemos nuestra insistencia en que el dolor se vaya, somos capaces de cualquier cosa. No nos gusta sufrir, pero entendemos que el dolor, la prueba, el sufrimiento, nuestro Evangelio, en lo que creemos, en lo que es nuestra fe, tiene un lugar en el cincel del taller del Maestro.

Consuelo ante la muerte:

Tampoco, hermanos, queremos que ignoréis acerca de los que duermen. Que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con él a los que durmieron en Jesús. Por lo cual, os decimos esto en Palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que quedamos hasta la venida del Señor, no seremos delanteros a los que durmieron. Porque el mismo Señor con aclamación, con voz de Arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero; luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos, y juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes a recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, consolaos los unos a los otros en estas palabras.
(1 Tesalonicenses 4:13-18 RV2000)

Si no es la semana que viene, a más tardar a fin de mes. Con esa urgencia vivía Pablo. Pablo autoriza que nos entristezcamos, que llores, que hagas duelo. Que no tapemos el dolor con una falsa espiritualidad. Pero no nos entristezcamos como los que no tienen esperanza. La muerte para nosotros es una introducción a la Vida Eterna, un paso a la Eternidad. Cuando el cristianismo es odiado por el mundo, la hazaña que le cumple realizar no es mostrar elocuencia de palabra, sino grandeza de alma. ¿Y si mañana te toca a vos? ¿Y si mañana le toca a un hijo mío? La cruz de Cristo hoy está siendo perseguida. Es una persecución intelectual, ideológica. Muchos en nombre de la “tolerancia” están negando su fe, están cediendo. Si cedemos por no incomodar, el consuelo frente a la muerte nos pone en perspectiva.

Vi un cielo nuevo y una tierra nueva;  porque el primer cielo y la primera tierra pasaron,  y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad,  la nueva Jerusalén,  descender del cielo,  de Dios,  dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía:  He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres,  y él morará con ellos;  y ellos serán su pueblo,  y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos;  y ya no habrá muerte,  ni habrá más llanto,  ni clamor,  ni dolor;  porque las primeras cosas pasaron.
(Apocalipsis 21:1-4 RV60)

Juan en esta visión está viendo la nueva realidad que vos y yo vamos a vivir más allá del sol.

La esperanza, es esperanza y hace efecto de esperanza en tu vida en la medida en que vos y yo nos animamos a aferrarnos a aquello que viene y a soltar esto en donde estamos. En la medida en que pongo mi pasión en lo que viene y en la medida en que soy un muy buen mayordomo de lo que tengo hoy, porque la esperanza futura no me convierte en un irresponsable. Dios me va a pedir cuentas de lo que hoy me da. Me hago cargo de mi trabajo, de mi esposa, de mis hijos, de mi ministerio sabiendo que mi corazón no se tiene que arraigar acá.

Que el Señor nos encuentre con una esperanza renovada, que no nos encuentre con un corazón quejoso, protestón; sino con un corazón que se gloríe en la tribulación sabiendo que el Eterno te está llamando.

La respuesta concreta, real, significativa que le vamos a dar al Señor en relación con este mensaje, comienza el lunes.

·         EL AMOR

En gran parte de nuestra vida cristiana las grandes respuestas, los grandes problemas se solucionan cuando vamos a las cosas esenciales.

 Y ahora permanecen la fe,  la esperanza y el amor,  estos tres;  pero el mayor de ellos es el amor.
(1 Corintios 13:13 RV60)
Hay otra versión que dice: el más IMPORTANTE es el amor.

Hay tres cosas que son permanentes: la confianza en Dios, la seguridad de que él cumplirá sus promesas, y el amor. De estas tres cosas, la más importante es el amor.
(1 Corintios 13:13 Biblia en Lenguaje Sencillo [BLS])

El AMOR, supera a la fe, el AMOR supera a la ESPERANZA. Es lo más IMPORTANTE.

Algunas razones:

En primer lugar, el AMOR habla de la naturaleza de Dios. Dios es amor (I Juan 4:8). Dios no es FE, no es ESPERANZA.

En segunda instancia el amor permanece más allá de la fe y la esperanza por lo que va a pasar en la Eternidad en el cielo. ¿Vas a necesitar FE en el cielo? No. ¿Vas a necesitar ESPERANZA en el cielo? No. ¿AMOR? SÍ. Dios dice que en la Eternidad vamos a disfrutar de un modo completo como realmente no nos podemos llegar ni a imaginar del amor y de la Eternidad (I Corintios 2:9 y 10). Cuando pienso en estos términos del amor, pienso en nosotros, pienso en la Iglesia. Como Iglesia debiéramos reflejar el amor de Dios, comportarnos con amor entre hermanos.

La Iglesia, una comunidad de AMOR. En la Iglesia, por lo menos en mi caso, es el lugar donde más heridas he recibido. Dentro de la Iglesia, es el lugar donde yo más gente he lastimado. Tremendo. Es que, aunque el amor de Dios está derramado en nuestros corazones, la naturaleza del pecado sigue actuando en nosotros.

La danza del puercoespín. Necesitan calor y para ello deben juntarse entre sí, pero cuanto más se acercan unos con otros, más se lastiman entre sí con las púas. Tenemos de eso en la vida la iglesia. Porque te necesito, jamás Cristo consideró a un cristiano “Llanero solitario”. La comunidad de la fe es necesaria. Es necesario que, como puercoespines que somos, nos acerquemos. Tenemos heridas, hemos vivido situaciones que nos hacen dudar de que la Iglesia es una comunidad de amor. Podés tomar una de dos posturas: negarlo por tu dolor, por tu dificultad para perdonar; o ser de los que vienen a invertir, a sembrar. No de los que vienen a exigir amor, sino a sembrar el amor muy conscientes de la naturaleza pecadora que habita en tu hermano en tus pastores, pero esencialmente que habita en tu corazón. No estamos hablando de un amor inconstante de adolescentes. No estamos hablando de aparentar, de parecer que, de que suene a, sino de que sea un amor REAL, entre personas REALES. Lo que vivís en el día a día con tus hijos, en tu trabajo cuando estás cansado, el Señor Jesús nos enseña a amar eso.

Maestro,  ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo:  Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón,  y con toda tu alma,  y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante:  Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.
(Mateo 22:36-40 RV60)

 Podemos acercarnos al amor de dos maneras. La primera es el modo en el que se acerca este muchacho. Un modo LEGALISTA. ¿Qué significa? Que me acerco a la comunidad de la fe y digo: ¿qué es lo que hay que cumplir?

¿Qué es lo que debiera estar pasando realmente si el amor de Cristo habita en nosotros? Jesús responde y lo lleva al plano de las relaciones. Podemos volvernos grandes teólogos del amor de Dios, pero hasta que no nos desnudamos frente a un hermano, no tenemos secretos, no tenemos ni idea de qué es el amor de Dios en medio nuestro. Podés venir a la Iglesia de un modo muy legalista a preguntar qué es lo correcto y el Señor te va a decir: “mirá al que tenés al lado”. Descubrí las viudas que hay entre Uds. Descubrí los huérfanos que hay entre Uds. Que no necesariamente tiene que ver con un Estado Civil. Descubrí la necesidad del que tenés ahí. Aprendan a mirar al que tenés al lado con los ojos con que Dios nos mira. Y ahí vamos a empezar a amar, a entender el amor.

Jesús plantea el amor desde las relaciones, en tres sentidos:

Amar a Dios.
Amar al prójimo.
Como a ti mismo.

Amar a Dios. Con todo tu corazón,  con toda tu alma,  con toda tu mente. Nuestro amor a Dios es nuestra respuesta al amor de Dios. Pero… ¿por qué Dios nos ama? ¿Por qué el Hijo entrega su vida en la cruz? ¿Por qué el Padre entrega al Hijo para morir en favor tuyo? Porque Dios es amor, sí. Pero empiezo a creer que es peligroso si pensamos que en el amor de Dios nosotros seamos prioridad. Si esto es así nos coloca a nosotros en un lugar de suma prioridad y a Dios en un lugar casi como sirviéndonos. El Creador al servicio nuestro. Cuando el ser humano no existía: ¿Dios no era AMOR? La esencia de “DIOS ES AMOR” ¿se justifica solamente por amarnos a nosotros?

Anotemos estos pasajes:
Salmos 23:3;  106:8
Isaías 37:35; 43:25; 48:9-11

“Por amor a su nombre”
Dios redimiendo, frenando su ira, por amor a su nombre. La cruz de Jesús fue por amor a vos, pero en primer lugar, por amor de su nombre. Porque Dios en su naturaleza defiende su propia santidad. Él dice: “Frente al pecador no puedo mirar para otro lado, tengo que hacer justicia, pero no solamente porque amo al pecador, sino porque defiendo mi Gloria.” Esto nos pone en un lugar de muchísima importancia, pero nunca por encima de la Gloria de Dios. No somos más importantes que el amor de Dios en sí mismo. El amor de Dios se sustenta en su propia naturaleza, no en tu respuesta. Es amor, te ama y te va a seguir amando solamente por defender su nombre.

Si fuéremos infieles,  él permanece fiel; El no puede negarse a sí mismo.
(2 Timoteo 2:13 RV60)

Quedamos incluidos en una dinámica del amor de Dios en su propia naturaleza. Para ser Dios, Santo, justo, tuvo que resolver el problema del pecado, en primer lugar para defender su Gloria, y vos y yo salimos beneficiados. Esto me ayudó a entender mi lugar ante Dios. Dios no está para hacerme favores, para hacerme sentir bien… o me ama tanto, tanto, tanto, que le puedo hacer un “histeriqueo” a ver si me responde. Dios subsistió toda la Eternidad hasta que se le ocurrió crearnos. Y ahí entramos nosotros como beneficiarios de un Dios de amor, pero no un Dios de amor porque vos existís. Cuando te acerques a Dios recordá que es un Dios Santo y que Su Santidad y Su Gloria, NO ESTÁN A TU SERVICIO. VOS ESTÁS AL SERVICIO DE ÉL.

Ahora, ¿cómo amás vos al Señor? Jesús dijo: “el que me ama, guarda mi palabra, obedece mis mandamientos” (Juan 14:23). Amar a Dios es sinónimo de obediencia. Todo lo que hagas por obediencia es manifestación de tu amor a Dios. Todo lo que vos hagas por desobediencia desacredita tu amor hacia Dios. Toda nuestra manifestación de “Señor, te amo” es respaldada por nuestra obediencia. Nunca un amor genuino hacia Dios puede justificar que desobedezcamos a Dios. Si lo obedecés, lo estás amando. Si no lo obedecés, no lo estás amando. Punto.

Amar al prójimo.
Y el segundo es semejante:  Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
(Mateo 22:39 RV60)

Si querés entender la calidad de amor en la que Dios está pensando en las relaciones personales, andá a I Corintios 13. Vas a encontrar las características de las relaciones que tu naturaleza humana no te dicta. Cuando Jesús está pensando en que nos amemos, está pensando en un amor que primero se ama a Dios. No podés pretender amar a tu prójimo sin amar a Dios, porque Dios es la fuente de ese amor. Anoche, 4 de la mañana, tenía alzados a mis hijos que no se querían dormir. Son dos mellicitos de un año y meses, que pesan casi 10 kg. cada uno. Dios me reveló: esto es amor. Entendí que AMAR ES CARGAR A OTRO. Es que no hay amor entre nosotros si no hay un costo, una entrega. Es un amor que se da, que se brinda, que sufre, que espera. El amor entre prójimos empieza por un sacrificio. Hay una clase de amor que es una cosa pasajera, emocional. Pero cuando viene el tiempo difícil, de la prueba, el amor al prójimo se sostiene en primera instancia en un amor a Dios, pero también en una renuncia constante. Cuando amás al prójimo y lo llevás a esta realidad, entendés que no sos lo más importante.

El amor tiene muchas facetas. Pero me gustaría subrayar la UNIDAD. Somos uno y el esfuerzo que vos hagas por mantener la unidad, va a ser recompensado por Dios.

Así Dios ha dispuesto los miembros de nuestro cuerpo,  dando mayor honra a los que menos tenían, a fin de que no haya división en el cuerpo,  sino que sus miembros se preocupen por igual unos por otros. Si uno de los miembros sufre,  los demás comparten su sufrimiento;  y si uno de ellos recibe honor,  los demás se alegran con él. Ahora bien,  ustedes son el cuerpo de Cristo,  y cada uno es miembro de ese cuerpo.
(1 Corintios 12:24-27 NVI) 

La dinámica entre esos miembros que sostiene la unidad es el amor. ¿Te animás a ser un miembro que suma, que bendice? ¿Te animás a ser un miembro que no viene desde esa mirada legalista, a exigir, sino a sumar, a bendecir, a sembrar?

Como a ti mismo.
Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
(Mateo 22:39 RV60)

Delicado, peligroso, el tema. Amarte a vos mismo. Hay una corriente de pensamiento que dice: “vos te lo merecés”, “vos podés”, “todo está en vos”, “ocupate de vos mismo”. Este mensaje de “amate a vos mismo” es peligroso. Jesús no está diciendo “amate a vos mismo” sino cómo nos amamos a nosotros mismos. Tenemos un serio problema de amor hacia nosotros mismos, de AUTOESTIMA. Si no tenés un sano amor hacia vos mismo, es muy difícil amar al otro.

¿El camino es que yo empiece a amarme un poco más a mí mismo? ¿El camino es que yo empiece a ser más egoísta? El aliento de este tiempo es que caminemos por esa senda. Jesús no habla de esto.

La AUTOESTIMA ES UNA CUESTION DE FE. La AUTOESTIMA depende de que LE CREAS O NO A DIOS DE QUIEN SOS. De que te apropies de esa identidad que tenés en Cristo con todos los beneficios que se desprenden desde la cruz del Calvario. Tu autoestima encuentra SANIDAD, encuentra reposo en la cruz de Jesús. Donde vos y yo entendemos que somos unos miserables pero que podemos gloriarnos en la cruz de Jesús.

para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.
(1 Corintios 1:31 RV2000)

Tu autoestima se sana, es fuerte, no cuando te mirás al espejo, sino cuando mirás la cruz de Cristo.

Uno de mis hijos se largó a caminar. Estuvimos un rato tratando de filmarlo, de que saliera un video coherente. Y estaba mi otro hijo a un costado mirando, y en un momento me doy vuelta y él se ríe, aplaude y hace “monerías”, como diciendo: “Papá, acá estoy”, “papá, todavía no camino, pero acá estoy y también necesito tu aprobación, papá. También necesito tu amor”. Fui, lo abracé, lo alcé, jugamos… y entendí mi corazón delante del Padre tantas veces… diciendo: Señor, ¡cómo quisiera caminar! ¡Me he caído tanto, Señor! ¡Pero necesito tu aprobación, Señor! Necesito que me digas, que aunque todavía no camino, ¡que me amas!

¡EL PADRE TE AMA! Por los méritos de la cruz. El Padre te ama porque vio caminar al Primogénito. Y esos méritos, esa aprobación que está sobre Jesús “este es mi Hijo Amado”(Mateo 3:17) es algo que hoy el Padre, tiene a favor tuyo.


DEJÁ DE HACER “MONERÍAS”. Dejá de tratar de ganarte la aprobación de la gente. Renunciá en el Nombre de Jesús a lo que la gente dice de vos. Dejá de andar mezquinando atenciones, aprobaciones, en los demás. El Padre ya te ama. Sabe que no caminás y sabe que si das un paso te caés. Por eso mandó a Jesús. Y hoy el amor que el Padre tiene hacia tu vida descansa en la obra de Cristo Jesús. Que fue una obra que fue por amor a vos, pero que fue en primera instancia y hay una garantía tremenda de que FUE POR AMOR A SU NOMBRE. Tu autoestima se sana en la cruz. Tu autoestima reposa, descansa en la Cruz de Cristo Jesús. Hay cosas que nos ponen tan ansiosos, nos volvemos tan locos, a la sombra del amor del Padre tienen que tomar su lugar. Todo pasará, todo caerá en su presencia. Hoy nos servimos de los símbolos (el pan y el vino de la Santa Cena) de un sacrificio que fue en favor tuyo y en favor mío. De esa cruz que manifestó el amor más grande del que vos has sido beneficiario. 

Imagen: Diego Brizzio, para Iglesia Cristiana Evangélica "Sígueme". Todos los derechos reservados.

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