La vida que Bad Bunny anhela: una crítica bíblica

Jorge Rivera
Coalición por el Evangelio
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Nota del editor: 

Nuestra interacción teológica y crítica con el arte y los medios de comunicación no debe interpretarse como una aprobación o recomendación. En TGC hablamos a veces de películas, música popular y otras formas de arte principalmente porque tienen un poder explicativo que nos ayuda a entender la cultura a la que intentamos alcanzar con el evangelio. Antes de tomar la decisión de ver o escuchar cualquier contenido multimedia, recomendamos cultivar el discernimiento con otros creyentes maduros en la fe y consultar una guía de contenidos.

Por cuarta vez, Spotify informó en las semanas pasadas que Bad Bunny —nombre artístico del cantante puertorriqueño Benito Martínez— es el Top Artista Global más escuchado en su plataforma, con 19.800 millones de streams en el 2025. Hace tan solo unos días, su álbum Debí Tirar Más Fotos (DTMF) hizo historia al convertirse en el primero en español en ganar el premio Grammy al álbum del año. Y en los próximos días, él será el encargado de entretener a cientos de millones de personas en el show de medio tiempo en el Super Bowl de fútbol americano en los Estados Unidos.

Como cristiano, veo oportuno preguntarnos: ¿qué visión de la vida propone Bad Bunny en su música —y que resuena con tantas personas a las que queremos alcanzar con el evangelio— y cómo podemos responder a su propuesta de manera bíblica?

En DTMF, Bad Bunny celebra la belleza de la vida y la cultura puertorriqueña, algo que sin duda causó mucha felicidad para los boricuas y que apela de manera similar a latinos en todo el mundo. Este trabajo artístico presenta una visión de lo que significa una vida floreciente y deseable.

El descanso fundamental que deseamos no se encuentra en un objeto o propósito, sino en una persona: Jesús

Afortunadamente, el cristianismo nos ofrece una visión más completa de la que Bad Bunny presenta. Digo «afortunadamente» no como un ataque sarcástico hacia Benito Martínez, sino como una reacción de alivio de que nuestra felicidad no depende de una vida de sexo vacío, diversión desenfocada y una identidad patriota incompleta, como lo que propone Bad Bunny.

La propuesta incompleta de Bad Bunny se debe a la visión individualista de la vida que permea la mayor parte de su discografía. Este individualismo se caracteriza por promover y priorizar el encontrarse a uno mismo y expresar quien uno decidió o descubrió ser, ya que se asume que eso es lo más personal y valioso que uno puede tener.1 No estoy diciendo que Bad Bunny haya pronunciado creer en el individualismo filosófico, pero ese es el mensaje que comunica a través de muchas de sus canciones, tanto en la letra como en su retórica.2

En este artículo, quiero hacer un breve análisis de tres realidades de la vida que Bad Bunny propone como florecientes, para luego considerar cómo el cristianismo nos ofrece una visión más completa de la vida.

Una vida de sexo vacío

En la mayoría de sus canciones, Bad Bunny expresa no creer en el amor.3 Como resultado, cuando habla del sexo, lo entiende como un acto que se puede y debe disfrutar solo por placer, no por amor.4

Lo triste sobre cómo Bad Bunny parece entender y tratar la sexualidad es que su visión eventualmente lo hiere tanto a él como a quienes abrazan esta intimidad sexual basada solo en el placer egoísta. Cuando el enfoque principal de una relación sexual es «mi placer» sin compromiso alguno, el corazón humano termina deseando algo que no tendrá: ser amado y valorado por la otra persona. Esto inevitablemente lleva a la confusión y la decepción.5

Lo más triste es que, en esta cultura que promueve una sexualidad vacía, muchos han intentado acostumbrarse a pensar que estos sentimientos de confusión y decepción son «normales» y parte de la vida. Como consecuencia, muchas personas han caído en un círculo vicioso de dependencia en la sexualidad: buscan una satisfacción inmediata, egoísta y pecaminosa en el sexo sin compromiso, terminan frustrados, pero lo aceptan como parte de la experiencia, y vuelven a practicar ese mismo estilo de vida.

Sin embargo, la visión cristiana de la vida ofrece algo mejor. Una experiencia llena de belleza, donde el amor sí existe y puede ser experimentado cada día a través de Jesús, Su iglesia y, en el ámbito de la sexualidad, en un matrimonio piadoso. El Señor nos enseña en las Escrituras cómo fuimos creados a Su imagen para amarlo, ser amados por Él y amar a otros (Mr 12:301 Jn 4:7-12).

En el amor de Cristo encontramos la libertad para amar de verdad cuando reconocemos que necesitamos Su ayuda. El rescate que necesitamos no viene de nosotros mismos ni de las cosas terrenales en las que tendemos a depender, sino de Él. Cristo vino al mundo y soportó la cruz para salvarnos de nuestros pecados cuando éramos esclavos de nuestras pasiones y Sus enemigos (Ro 5:8).

Cualquier persona que busque satisfacción en las cosas de este mundo —ya sea la sexualidad o cualquier otra realidad para las que nos fuimos creados en última instancia— continuará decepcionado, al punto tal de tener que conformarse finalmente con la desilusión. Nada más nos puede satisfacer plenamente, solo Cristo.

Una vida de diversión desenfocada

Para Bad Bunny, la diversión parece consistir en el uso desordenado de sustancias.6 Esta conexión entre diversión y consumo expresa el deseo profundo que tenemos los seres humanos por ser distraídos, tal vez porque huimos del dolor o de una vida insatisfactoria. Deseamos encontrar algo distinto y extraordinario que parece encontrarse solo en los cuentos de hadas.

Creo que es precisamente ese deseo por algo casi fantástico lo que nos frustra y, como consecuencia, nos lleva a la resignación amarga de lo cotidiano y a buscar ser distraídos sin descanso. Los seres humanos tenemos un deseo existencial por ser felices, pero muchas veces las personas sienten que no tienen una dirección y un destino dónde poder saciar este anhelo profundo.

Pero dichosos somos por Jesucristo, quien enseña que existe el descanso y el amor que nuestros corazones anhelan. Es en la  vida cristiana donde ya no tenemos que buscar distracciones para enfrentar el dolor y la falta de sentido del mundo, porque podemos enfrentar toda negatividad junto a Él (1 P 5:7Fil 4:7). En Jesús encontramos una persona fiel en quien podemos confiar.

Una vida con una identidad patriota incompleta

Los boricuas sentimos un orgullo desde lo más profundo de nuestros corazones por el hecho de haber nacido en Puerto Rico, algo que Bad Bunny también expresa en su último álbum.7 Por lo general, los latinos tenemos una valoración alta de nuestra cultura: vemos a nuestros países como lugares preciosos, divertidos y llenos de un amor de familia.

Teniendo en mente nuestro patriotismo, ¿cuánto más orgullo sentiríamos si la perspectiva de nuestro país fuese arraigada en la narrativa cristiana? Al seguir a Jesús, nuestra experiencia patriota se reconfigura porque el cristianismo provee un contexto que completa la visión de nuestra patria (Fil 3:20). La patria no se queda en un nivel meramente sociocultural, sino que el cristianismo le provee un contexto trascendente —lleno de belleza y celebración— que aumenta su significado y valor (Ro 14:11Fil 2:10-11Ap 7:9-10).

Por lo tanto, es mejor para nuestro patriotismo que lo redimamos mediante la trascendencia cristiana. Al contextualizar nuestro patriotismo, tenemos un entendimiento más claro de cómo debemos disfrutarlo, y cómo usarlo para el avance del evangelio y la gloria de Dios.

El camino hacia la felicidad

Este mundo está buscando constantemente satisfacción, pero sin una idea clara de lo que quiere o necesita. El filósofo James K. A. Smith describe el corazón como un «territorio extranjero»:

Si nunca parecemos llegar, cansándonos de cada lugar que prometía ser el final del camino, es porque el terreno de nuestra vida interior es una selva de deseos. Cuando salimos de casa en busca de la felicidad, estamos buscando al yo que nunca conocimos (On the Road with Saint Augustine, p. 24).

El camino hacia la felicidad es agotador y más cuando nuestro deseo por florecer se intensifica a un nivel desesperante. Sin embargo, en el cristianismo, el descanso fundamental que deseamos no se encuentra en un objeto o propósito, sino en una persona: Jesús (Mt 11:28).

Es confiando en Cristo que comenzamos una relación con Él, en la que podemos descansar de cualquier preocupación que enfrentemos en la vida. En Cristo uno siempre tendrá un buen Señor (Mt 20:28), quien nos ama a pesar de nuestros pecados (Ro 5:8), pero que siempre nos llama al arrepentimiento (1 Jn 1:9) y nos transforma en mejores personas para Su gloria (Fil 1:6). El camino y destino final hacia la felicidad es Jesús (Jn 14:6), quien se entregó por completo en la cruz y resucitó para que pudiésemos ser salvos de nuestros pecados.

El sexo, la diversión y el sentir patriótico son regalos preciosos de parte de nuestro Señor Jesucristo y podemos disfrutarlos correctamente cuando nos alineamos a Su diseño bueno. En lugar de vivir para estos bienes, Jesús —nuestro bien supremo— nos ofrece una vida con Él.

Como seguidores de Cristo, creemos y seguimos a un Dios que nos amó y salvó, aun cuando no parecía haber esperanza para nosotros de ser amados y salvos. Como creyentes en un Dios misericordioso (Éx 34:6-7), debemos orar por Benito Antonio Martínez Ocasio, «Bad Bunny», creyendo que Jesús lo puede salvar. Si Jesús te salvó a ti y a mí, ¿cuánto más puede salvar a cualquier otro ser humano?


1. Para un análisis detallado sobre el individualismo en nuestra cultura, recomiendo al filósofo canadiense Charles Taylor, quien articula el concepto de «individualismo expresivo» como el ideal moral común en Occidente. En especial su obra «A Secular Age» (Belknap Press of Harvard University Press, 2007). ↩
2. Algunas canciones donde se presenta una visión individualista: Bad Bunny, “Caro”, X100PRE, 1:19; ”25/8”, YHLQMDLG, 0:10; “Yo visto así”, El último tour del mundo, 0:15; “Fina”, Nadie sabe lo que va a pasar mañana, 1:30. ↩
3. Bad Bunny, “Amorfoda”, 1:18; “Tití me preguntó”, Un verano sin ti, 2:27. ↩
4. Tainy, “Lo Siento BB:/”, DATA, 2:09; Bad Bunny, “La santa”, YHLQMDLG, 0:29; “Fina”, Nadie sabe lo que va a pasar mañana, 2:26. ↩
5. Bad Bunny, “La noche de anoche”, El último tour del mundo, 00:38. ↩
6. Bad Bunny, “CAFé CON RON”, Debí tirar más fotos, 0:38-0:49; “NUEVAYoL”, Debí tirar más fotos, 0:56; “Enséñame a Bailar”, Un verano sin ti, 1:04. ↩
7. “La mudanza”, Debí tirar más fotos, 1:22. ↩

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