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Cuando hacer mucho no es suficiente

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Patricia Namnún Coalición por el Evangelio https://www.coalicionporelevangelio.org/ Todos los derechos reservados-Publicado con permiso Hay momentos en los que sentimos que estamos haciendo todo lo que podemos, dando lo mejor que tenemos. Llevamos muchos sombreros: somos padres, tenemos responsabilidades del hogar, trabajamos, estudiamos, servimos en la iglesia, cuidamos de otros, mantenemos relaciones… Pero, si somos honestos, podemos sentir que algo no está bien. Vivimos ansiosos, nos irritamos con frecuencia, nos duele no ser considerados. Al mismo tiempo, muchas veces sentimos que todo lo que hacemos no es tomado en cuenta. Entonces empezamos a preguntarnos: ¿Qué me falta? ¿Qué más tengo que hacer? ¿Por qué, si estoy haciendo tanto, sigo sintiéndome así? Creo que muchos podemos identificarnos con esta realidad: hacer mucho y sentirnos vacíos. Llenar tantos espacios y sentir que nada es suficiente. Justamente ahí es donde la Palabra nos confronta con una verdad que no siempre estam...

Confiando en Dios cuando no hay cierre

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Patricia Namnún Coalición por el Evangelio https://www.coalicionporelevangelio.org/ Todos los derechos reservados-Publicado con permiso Una de las mejores sensaciones que experimentamos es completar tareas y avanzar en lo pendiente. Pero cuando algo queda sin terminar, fácilmente aparece la frustración y una sensación de estancamiento . Cuánto más cuando aquello que no podemos «marcar como terminado» no son tareas, sino relaciones en conflicto, anhelos sin cumplir o heridas de otros sin muestras de arrepentimiento. Hay situaciones reales y pesadas en la vida que a veces quedan sin un cierre y esto nos puede llevar a sentir que estamos estancados, que nuestra vida se ha detenido y que no habrá nada más hasta que «cerremos el capítulo». En esos momentos, puede hacérsenos difícil confiar en Dios y ver Su buen propósito en medio de las circunstancias. Se nos hace difícil avanzar y darnos cuenta de que la vida puede continuar, y que las heridas pueden convertirse en cicatrices. Un personaje...

LA AMARGURA QUE NO SABÍA QUE TENÍA

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Patricia Namnún Coalición por el Evangelio https://www.coalicionporelevangelio.org/ Todos los derechos reservados-Publicado con permiso Hay pecados que solemos identificar con facilidad. Sabemos cuándo mentimos. Sabemos cuándo gritamos con ira. Sabemos cuándo actuamos con orgullo. Pero hay otros pecados que salen de nuestro corazón en silencio. Comienzan con algo que pensamos que tenemos bajo control, pero terminan echando raíces profundas que luego no sabemos de dónde han venido. La amargura es uno de esos pecados. Lo interesante con el pecado de la amargura es que muchas veces no comienza como amargura. Inicia en medio del dolor por alguna pérdida o algún anhelo insatisfecho, en medio de una injusticia real o percibida que ha sido cometida en nuestra contra o de alguien que amamos. En ese momento, algo empieza a hervir lentamente dentro de nosotros y nuestro corazón se va endureciendo sin que nos demos cuenta. No nace de la nada La amargura no es un evento aislado. Es una emoción ne...

5 ocasiones en las que callar es sabiduría

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Patricia Namnún Coalición por el Evangelio https://www.coalicionporelevangelio.org/ Todos los derechos reservados-Publicado con permiso Solemos pensar que las heridas verdaderamente graves son aquellas que se pueden ver, pero ¿qué hacemos con las heridas que no se ven? Con las marcas que dejan los insultos, con la decepción de una palabra dicha fuera de tiempo, con la tristeza que provoca la arrogancia o el temor que despiertan las palabras llenas de ira. Las palabras pueden herir profundamente. Frente a este peligro, muchas veces elegir callar puede ser un acto de verdadera sabiduría: una manera de guardarnos de pecar contra el Señor y de evitar infligir dolor innecesario a quienes nos rodean. Las Escrituras nos enseñan sobre la importancia de cuidar nuestras palabras y nos dejan ver que hay momentos en los que es mejor callar: En las muchas palabras, la transgresión es inevitable, Pero el que refrena sus labios es prudente ( Pr 10:19 ). Esto lo saben, mis amados hermanos. Pero que ca...