Reflexiones: Fábula del perro, la serpiente y el niño
Reflexiones
Esta es una vieja fábula de autor desconocido.
Un hombre deja a su bebé al cuidado de su perro. Cuando regresa, ve la cuna vacía… y al perro con sangre en el hocico.
Sin pensarlo, mata al perro.
Luego encuentra al niño sano y salvo. Y junto a él… una serpiente muerta. El perro no había fallado. Lo había protegido. Había dado todo.
Pero se llevó la peor parte.
Así pasa en muchos ámbitos, inclusive en algunas iglesias.
¿A cuántos líderes buenos hemos "matado" por no entender -o no importarnos, que es peor- lo que estaban enfrentando?
Gente que entró con intención real. Con hambre de hacer las cosas bien.
Consideraciones sobre una reflexión original de Mario Elsner
Créditos a quién corresponda
Créditos a quién corresponda
Se publica en este medio en los términos del uso legalmente permitido
Esta es una vieja fábula de autor desconocido.
Un hombre deja a su bebé al cuidado de su perro. Cuando regresa, ve la cuna vacía… y al perro con sangre en el hocico.
Sin pensarlo, mata al perro.
Luego encuentra al niño sano y salvo. Y junto a él… una serpiente muerta. El perro no había fallado. Lo había protegido. Había dado todo.
Pero se llevó la peor parte.
Así pasa en muchos ámbitos, inclusive en algunas iglesias.
- Se juzga desde la superficie.
- Se premia lo presentable.
- Se castiga lo incómodo.
- Este hermano no está listo.
- Este líder es tóxico.
- Lo hacen a un lado.
- Lo etiquetan.
- Lo queman en una hoguera.
- Lo "matan" como si hubiera mordido al niño…
¿A cuántos líderes buenos hemos "matado" por no entender -o no importarnos, que es peor- lo que estaban enfrentando?
Gente que entró con intención real. Con hambre de hacer las cosas bien.
- Sufrieron la presión de la responsabilidad, pero no fuiste capaz de brindarles el acompañamiento que necesitaban.
- Tuvieron exigencia, pero muy poco apoyo.
- Los dejaste que se las arreglaran con lo que tenían y también los dejaste afrontar las culpas sólos, cuando las cosas no salieron bien.
- No acudes a darles un abrazo. Les apuntas.
- Los conviertes en el problema y los haces ver como tales.
- Se promueve por cercanía, por obsecuencia, no por capacidad.
- Cuando el que SABE y PIENSA, y DICE LO QUE PIENSA es peligroso.
- Cuando ves al GRANITO DE ARENA que suma, como una PIEDRITA EN EL ZAPATO que resta.
- No se hacen las preguntas adecuadas.
- Cuando se castiga sin conocer la historia.
- Cuando NO HAY AMOR.
¿Estás viendo al perro con sangre... o a la serpiente con la que peleaba?

Comentarios
Publicar un comentario
Tu comentario nos interesa